sábado, 24 de dezembro de 2011

El origen chamánico de Santa Claus y los renos que comen hongos alucinógenos


Texto publicado em:

http://pijamasurf.com/2010/12/el-origen-chamanico-de-santa-claus-y-los-renos-que-comen-hongos-alucinogenos/

Antes que un ícono de consumismo pop, Santa Claus tiene elementos chamánicos ligados al consumo de amanita muscaria (los hongos favoritos de los renos) y al axis mundi, o eje cósmico, ubicado tradicionalmente en el Polo Norte y a través del cual el chamán se mueve entre mundos. Aunque una parte de la imagen moderna de Santa Claus fue remediatizada por la magia negra de Coca-Cola, el origen de esta figura emblemática que cruza los cielos con la celeridad de un divinidad del rayo data de una tradición muchos más antigua, relacionada con el chamanismo. De la misma manera que la Iglesia Católica adaptó los dioses locales a sus propias divinidades (San Patricio en Irlanda, el mismo San Nicolas tomado de Hold Nickar o la Virgen de Guadalupe y la Tonantzin en México, etc.) en su proceso de evangelización, Coca-Cola parece haber convertido en un ícono de fantasía pop consumista a Santa Claus, una figura chamánica del norte de Europa.

Alrededor de la imaginaria de Santa Claus podemos ver simbología común a la ancestral figura del chamán, el primer sacerdote de la humanidad, puente entre el mundo visible e invisible, sanador y artista, eje de la comunidad.
Por una parte el traje rojo y blanco de Santa, antes que los iterados colores de Coca-Cola, remite a la amanita muscaria (o fly agaric) un poderoso hongo alucinógeno usado por chamanes desde Laponia hasta Siberia, el cual ha sido vinculado con el mítico “soma” de los vedas, la sustancia divina, por el investigador Gordon Wasson. El traje de Santa Claus recuerda, también, a los trajes de los leñadores y cazadores de hongos de los paisajes del norte. Estos hongos (a cierta dosis venenosos) son el alimento favorito de algunos renos del norte de Europa, como se puede observar claramente en el siguiente video de la BBC. Los chamanes, ya que la sustancia activa de la amanita no se metaboliza, llegan a tomarse la orina de los renos, además de la suya, cuando han ingerido amanita muscaria (¿y los renos la de los chamanes en un totémico intercambio?). Esto ha llevado a especular que el origen de la frase “get pissed”, para referirse a emborracharse en inglés podría provenir de tomar orina de amanita muscaria.

Claro está que los renos de Santa Claus no son renos ordinarios, son renos voladores (el más famoso siendo Rudolph). Esto se relaciona al hecho de que comen hongos (fly agaric), como al hecho de que son aliados de Santa: los chamanes tradicionalemente son figuras capaces de volar, ya sea por sí solos (como luces rojas, fuegos fatuos, ¿hoy OVNIs?) o usando un nagual (por ejemplo Castaneda se convierte en cuervo en sus relatos con Don Juan). Los hongos de amanita muscaria crecen abajo de los pinos, de una forma que puede considerarse “mágica”, ya que aparecen ahí de la noche a la mañana. De forma similar los regalos de navidad aparecen debajo de un pino de la noche a la mañana, como hongos mágicos. El chamán, tradicionalmente es el que viaja a los mundos invisibles para obtener regalos de conocimiento para la comunidad según el merito y la impecabilidad de sus miembros.

Otra seña ineludible es la casa de Santa Claus en el Polo Norte, y especialmente orientado hacia la estrella polar, llamada también “el clavo del cielo”. Para el misticismo nórdico, el árbol de la vida o axis mundi (Yggdrasil) se encuentra en el Polo Norte (marcado por Polaris, la única estrella que aparentemente no se mueve y sobre la cual parece que las demas giran). Este eje cósmico representa el centro sagrado que conecta al cielo con la Tierra y con el inframundo y el cual es usado por el chamán como una escalera para tener contacto con el mundo espiritual. De forma similar Santa Claus utiliza la chimenea de las casas para descender por el árbol cósmico y dejar regalos.

No es extraño que Santa Claus tenga una fábrica mágica de juguetes la cual es operada por duendes. Los duendes, nomos o elfos, tradicionalmente han sido asociados con los chamanes y con la ingesta de enteógenos. Un caso moderno, son los viajes reportados por el tecnochamán Terence Mckenna, que fumando DMT (primo molecular de la psilocibina) constantemente entraba en contacto con elfos interdimensionales que le enseñaban a fabricar objetos solamente con el lenguaje y que se asemejaban a lúdicos guardianes de un tipo de oro alquímico (tricksters).

También se relacionan el rubor del rostro de Santa Claus, más allá del frío,con el característico efecto de la amanita muscaria y su canto “Ho, Ho”, con una onomatopeya de su celebración psicodélica. Asimismo, su viaje a todo el mundo en un día repartiendo regalos puede ser equivalente a un viaje astral alrededor del axis mundi, en la carrosa celestial de los dioses.

Según el trabajo de Mircea Eliade, los chamanes, tecnólogos del éxtasis, fundamentalmente participian en el ritual iniciático de muerte y renacimiento. La Navidad, más allá de representar el nacimiento de Cristo, representa la muerte y el nacimiento del sol. Se puede ver en el viaje de Santa Claus, ascendiendo del árbol sagrado en el centro del mundo después de una temporada en el inframundo, la representación de este renacimiento, renovado con la “feliz navidad” de haber superado la muerte, con regalos, orginalmente simbólicos, que se convierten en materiales, como el oro de los alquimistas se convierte vulgarmente en algo material. Un poco en tono de broma, un poco en este tenor pagano de reconfiguración de deidades hasta su paroxismo ortográfico, no ha faltado quien relacione a Santa Claus con Satan Claws.

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